Si acabas de decirle a quien vive contigo, «me duele el ojo, pero no tengo nada», cálmate. Vamos a analizar las causas, las soluciones y los consejos más eficaces para que cuides tu salud ocular y consigas saber qué te sucede exactamente.
Me duele el ojo, pero no tengo nada: ¿por qué puede ser?
Sentir un molesto dolor en el ojo siempre es motivo de alarma. No en vano, siempre estamos utilizando nuestros ojos para leer, escribir, trabajar o conducir. A mayor uso, más molestias y mayor sensación de que tienes un problema de salud. Las causas por las que te pueden doler los ojos son las siguientes.
Una conjuntivitis
Antes de que se produzca la inflamación de la conjuntiva y la puedas ver fácilmente, hay síntomas como el escozor, el ardor o el picor. En la mayoría de ocasiones, se trata de la entrada de un cuerpo extraño en el ojo (una pestaña, arena, polvo, etcétera).
En ocasiones, se produce una abrasión de la córnea que potencia los síntomas. Una variante es la queratoconjuntivitis seca que afecta a la córnea y a la conjuntiva resecando su superficie.
Un mal uso de las lentes de contacto
Aunque las uses desde hace años, y te hayas acostumbrado a llevarlas, debes tener muy presente el tiempo de uso. Llevarlas más de lo debido te va a provocar enrojecimiento, picor y sensación de ardor. Incluso podrían provocarte una infección que terminase promoviendo la aparición de alguna úlcera o de una inflamación de la córnea queratitis
Una migraña
Dependiendo de la gravedad de cada episodio, hay ocasiones en las que vas a ver auras que alteran tu visión y que tu dolor de cabeza se intensifica en la zona ocular. La sensación de una presión continua en los ojos no es nada agradable.
La falta de sueño
Al dormir, tu cuerpo se regenera durante varias horas para volver a activarse al día siguiente. Si no duermes bien, es muy probable que tus ojos acusen el insomnio y se conviertan en un foco de dolor.
La celulitis orbitaria
Consiste en una infección que afecta a la grasa y a la musculatura que te ayuda a mover el ojo. Cada vez que intentas mirar notas la molestia y es de vital importancia que le prestes atención a los síntomas, ya que se trata de una infección interna que se está extendiendo progresivamente.
La gripe
La congestión nasal continuada termina interfiriendo en la función normal de tus ojos. Además, se añaden síntomas como el dolor de cabeza o la migraña, creando una combinación propicia para sentir la mencionada molestia.
¿Qué hacer cuando aparece este tipo de molestia?
Todo dependerá de la causa correspondiente. Es muy aconsejable descansar la vista todo lo posible y permanecer en una habitación sin demasiada luz. De provenir la molestia del uso de las lentes de contacto, quítatelas unos días y usa tus antiguas gafas. El uso de colirios humectantes puede ayudar a reducir los síntomas.
Es totalmente desaconsejable que recurras a métodos de dudosa procedencia para limpiar tus ojos. Los remedios de la abuela no siempre son eficaces y podrías provocar que tu problema aumentase y alterase de manera más lesiva tu salud oftalmológica.
¿Cuándo preocuparse y consultar a un especialista?
Si pones en práctica los consejos anteriores y no notas mejoría. Te resumimos cuando sería adecuado que vinieras a la clínica oftalmológica Nebro:
- Si el dolor que sientes es cada vez más intenso y dura más de 48 horas.
- Si has notado que has comenzado a perder visión.
- Si padeces alguna enfermedad autoinmune o te han diagnosticado artritis en el pasado.
- Si tienes varios síntomas al mismo tiempo. Cuando se combinan el dolor, la secreción, la presión en los ojos, la inflamación y el enrojecimiento es porque hay una alteración que hay que valorar profesionalmente.
Al salir de nuestra clínica no dirás «me duelen los ojos, pero no tengo nada». Analizaremos tu caso para determinar la causa de tu dolor antes de indicarte cuál es el tratamiento correcto. Protege tu salud ocular y evita molestias innecesarias.