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Atención al Paciente

Persona con ojos cerrados protegiéndose de una luz brillante, ilustrando los síntomas de la fotofobia.
Foto de Dr. Salvador Nebro Cobos
Dr. Salvador Nebro Cobos

Fotofobia: qué es y por qué puede aparecer

Hasta una de cada cinco personas del mundo podría tener un diagnóstico de fotofobia. Esta condición no supone un problema grave para la salud, pero es una situación molesta que, según profesionales de la oftalmología, afecta a entre un 5 y un 20 % de la población.

Como profesionales de la salud oftalmológica, observamos cómo mucha gente sufre de esta condición sin siquiera saber qué es la fotofobia, cuáles son las causas más frecuentes y cómo se puede reducir la incidencia de este problema en el día a día.

¿Qué es la fotofobia?

Una forma sencilla de definir qué es la fotofobia es indicar que se trata de una alta sensibilidad a la luz. Es importante destacar que no se trata de una enfermedad, sino que, más bien, es un síntoma de otro tipo de dolencias oculares o relativas al sistema nervioso. En otros casos, simplemente es una condición física que puede provocar molestias o incluso dolor ocular intenso.

Las personas que cuentan con un diagnóstico de fotofobia sienten grandes molestias cuando se ven expuestos a espacios luminosos y luces muy brillantes. De manera inmediata, la molestia los lleva a cerrar los ojos para protegerse de este ataque lumínico.

Causas más frecuentes de la sensibilidad a la luz

La fotofobia puede aparecer en cualquier tipo de persona, independientemente de su estado de salud, su edad o su sexo. Cabe destacar que es una condición muy asociada a personas con los ojos claros y, especialmente, a individuos con albinismo.

En estos casos, lo que ocurre es que el iris presenta una menor pigmentación, lo que hace que el globo ocular filtre mucho menos la cantidad de luz que pasa. Como consecuencia, el ojo es muchísimo más sensible a la luz.

Si te preguntas a qué se debe la fotofobia si nunca la has tenido, debes saber que, más allá de estas causas naturales, ciertos diagnósticos también suelen tener, entre sus consecuencias, que los pacientes sufran de fotofobia de manera temporal o permanente.

  • Traumatismos: sufrir un traumatismo en la córnea está directamente relacionado con un aumento en la sensibilidad hacia la luz. Es habitual en personas que usan lentillas.
  • Problemas neurológicos: las migrañas y las cefaleas son las grandes compañeras de la fotofobia. De hecho, es habitual que en las crisis de dolor, las personas tengan que estar en espacios sin luz. La enfermedad de Parkinson cursa también con fotofobia.
  • Enfermedades oculares: los diagnósticos de uveítis, conjuntivitis o iritis suelen estar asociados a episodios de fotofobia de manera temporal. Estas enfermedades que producen fotofobia son muy comunes.
  • Consumo de medicamentos y drogas: el consumo de algunos medicamentos y, especialmente, de ciertas drogas en ocasiones se traduce en una menor resistencia a entornos de alta luminosidad.

Síntomas que suelen acompañar a la fotofobia

La fotofobia suele ser molesta de por sí, pero lo cierto es que generalmente aparece acompañada por otros síntomas. Estos no hacen más que elevar la situación de incomodidad en la persona que la sufre.

Lo más frecuente es la necesidad de cerrar los ojos. Esta reacción física impide operar de manera normal, estar en la calle o trabajar ante la pantalla del ordenador. Además, suele traducirse en dolores de cabeza.

Más allá de esto, en Clínica Oftalmológica Dr. Nebro destacamos otra serie de síntomas que podrías sentir junto con tu episodio de fotofobia:

  • Picor continuo en el lagrimal.
  • Enrojecimiento o inflamación.
  • Lagrimeo excesivo.
  • Visión borrosa y rigidez en la zona de las cervicales.
  • Náuseas y deseos de vomitar..

¿La fotofobia tiene tratamiento? 

Al no tratarse de una enfermedad, la fotofobia, de por sí, no tiene un tratamiento médico al que se pueda recurrir de manera ordinaria.

Como especialistas en salud ocular, lo que recomendamos es descubrir si esta dolencia está relacionada con alguno de los diagnósticos anteriores. Si es así, lo habitual es que el problema desaparezca cuando se ataque la enfermedad.

Además de ello, te ofrecemos algunas recomendaciones para reducir la incidencia negativa de la fotofobia.

  • Intenta, en lo posible, generar ambientes de penumbra cuando estés en casa. De este modo, se reducirán notablemente las molestias.
  • Por el mismo motivo, no te expongas a pantallas de televisión, teléfonos u ordenadores.
  • En espacios exteriores o con mucha iluminación, utiliza gafas de sol polarizadas.
  • Si sufres habitualmente de fotofobia, puedes apostar por el uso de cristales fotocromáticos, que se adaptan de manera automática a las condiciones de luz del espacio.

Con estos simples consejos podrás convivir de una manera mucho más cómoda tanto con la fotofobia, tanto si te afecta de manera temporal como si te ataca de manera habitual.

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